lunes, 18 de septiembre de 2017

La isla de muñecas, la más macabra de México

Rodeado por los canales lacustres de Xochimilco –delegación del Distrito Federal, localizado al sureste de la capital mexicana– se encuentra un islote conocido por el millar de muñecas que cuelgan de los árboles y las pequeñas cabañas. Son figuras en mal estado, sucias y mutiladas, pero que actúan como guardianas de un pequeño territorio rodeado por las aguas, donde tienen lugar toda clase de fenómenos extraños, como el avistamiento de seres humanoides, luces voladoras y barcos fantasma.


"De este modo, poco a poco, empezó a recolectar las muñecas que se encontraba tiradas en los alrededores del islote o en la basura, lógicamente todas ellas en un estado de conservación lamentable."

Don Julián tenía su favorita: la llamaba Moneca o Agustina porque la había encontrado un 28 de agosto, día de San Agustín. Pese a sus esfuerzos, don Julián no logró contener al fantasma que tanto le inquietaba con su presencia, y acabó convirtiéndose en un individuo taciturno. Casi no hablaba con nadie, pero de vez en cuando se le veía orando en su barca.

Su carácter cambió por completo, como si las muñecas le hubieran robado el alma. Beatriz Elena Falero, de la Asociación Nacional de Narradores Orales, apunta a una versión diferente sobre la historia de don Julián: «Vivía en la chinampa con su esposa y su pequeña hija. Un día, la señora colocó a la niña sobre su espalda mientras lavaba la ropa en las aguas del canal. Pero al inclinarse para rescatar una prenda, la cría cayó a las aguas y nunca apareció su cuerpo. El hombre jamás se recuperó de aquel episodio».

La maldición


Un habitante de Xochimilco, de nombre Martín Villalpando, apoya lo expresado por Falero: «Don Julián enloqueció de dolor. Vivía con la esperanza de encontrar el cadáver de su hija flotando en las orillas del canal. Recolectar muñecas se convirtió en su obsesión, pues creía que la niña regresaría para jugar con ellas. Incluso los propios vecinos de Xochimilco le regalaban muñecas como un acto de solidaridad ante la tragedia que vivía».

Poco antes de su muerte, le contó a su sobrino Anastasio Santana que, en más de una ocasión, había visto a una sirena en el lugar donde murió la joven ahogada. Este ser, mitad mujer y mitad pez, siempre le decía que estaba allí para llevárselo con ella. El hombre no sabía cómo evitarla, así que se le ocurrió cantarle en las noches para calmarla y que no se presentase ante él.

"Don Julián falleció cincuenta años después de haber hallado el cadáver de la joven, justo en el lugar donde aseguraba que había observado a la sirena varias veces."

Anastasio comenta que un trágico día del año 2001, su tío pescaba en la orilla del canal, mientras él estaba ordeñando las vacas. De repente, don Julián sufrió un infarto y su cuerpo cayó a las aguas, flotando boca abajo. Desde entonces, son muchos los que están convencidos de que su espíritu vaga por Xochimilco para cuidar sus muñecas. En la actualidad es Anastasio quien atiende la chinampa, que se ha convertido en un lugar de culto para los amantes del misterio y lo tenebroso.

Durante la entrevista que concedió Anastasio, aseguró convencido que a veces las muñecas se mueven solas. Lo cierto es que se percibe una sensación muy extraña y parece que las figuras te siguen con la mirada. El sobrino de don Julián advierte: «No deben tocar ninguna muñeca y menos llevársela, pues caerá sobre ustedes una maldición».
De hecho, en su momento algunos diarios mexicanos informaron de que cuatro jóvenes sufrieron un grave accidente automovilístico poco después de visitar la chinampa.

Tres de ellos quedaron heridos de gravedad y otro falleció… con una de las muñecas que había sustraído entre sus piernas. Después se conoció el caso de una joven estudiante, que acudió al lugar con sus amigas y que también sustrajo a una muñeca para llevársela a su casa. La chica se convenció enseguida de que la muñeca tenía vida, porque desaparecía del sitio donde la había dejado y luego la encontraba en los lugares más insospechados, incluso encima de su propia cama. Por tanto, tomó la decisión de regresar a la isla para dejar la figura en su sitio.

La barca fantasma


Anastasio Santana confesó que en la Isla de las Muñecas se experimentan diversos fenómenos paranormales, como la aparición de trajineras fantasmales en la laguna y la etérea presencia de La Llorona, espectro que, según una tradición oral extendida por muchos países de Latinoamérica, se presenta como el alma en pena de una mujer que asesinó o perdió a sus hijos.

«Algunas noches percibo que una balsa navega por aquí, hasta veo que traen velas prendidas y oigo voces a lo lejos –cuenta Anastasio–. El sonido de los remos en el agua es inconfundible. Entonces me quedo esperando para saludar a los visitantes, pero nada. La barca se va difuminando conforme se acerca, desapareciendo lentamente. Me provoca mucho miedo y la piel se me eriza. También escucho los pasos de mi tío Julián, que anda por aquí. Creo que nunca se ha ido del todo. Murió cuando ya era anciano. Su paso era lento y usaba bastón, y así es cómo lo siento. Sé que es él, que sigue viviendo en la isla y cuidando de sus muñecas».

Don Julián contaba que, en alguna ocasión, había visto a La Llorona, aparición que también aseguran haber presenciado muchas personas de Xochimilco. Por ejemplo, un vecino, Mauro Correa, narró: «Sí existe, es el fantasma de una mujer que viste camisón blanco, tiene el cabello largo y nunca se le ve el rostro. Llora desesperadamente por los hijos que perdió y por las noches suele aparecerse en la laguna. Yo no le tengo miedo, aunque mis abuelos decían que no es bueno mirarla porque te puede hacer daño. Si te la encuentras, lo mejor es ignorarla».

Gustavo Mendoza, el dueño de la barca que transporta a la Isla de las Muñecas, dice que La Llorona suele mostrarse en los lugares donde abunda el agua, como Xochimilco. Sus gemidos son profundos y estremecedores y tiene la particularidad de que cuando se escuchan lejos, significa que está muy cerca, y viceversa. Algunos vecinos de Xochimilco dicen que es el espíritu de una mujer que perdió a sus hijos en el río y otros creen que se trata de Malitzin, mujer azteca que fue intérprete y amante de Hernán Cortés, la cual entregó al pueblo mexica a los conquistadores españoles. Arrepentida por su traición, llora eternamente. En la época prehispánica, los xochimilcas adoraban a la diosa Cihuacóatl, también conocida como Quilaztli y creadora de la humanidad. Hay quien cree que La Llorona es su espíritu, que no deja de sufrir a causa de la Conquista de los españoles. Los mexicas continuaron adorándola durante siglos en la figura de la Virgen María, engañando a los frailes franciscanos que creían que los habían convertido al cristianismo. Por eso en Xochimilco no temen a La Llorona, puesto que para muchos de sus habitantes vendría a ser una especie de madre protectora.

Ovnis y humanoides 


Gustavo Mendoza nunca contempló a La Llorona, pero sí algunos de sus amigos y familiares. Por contra, a él le tocó protagonizar una experiencia más espeluznante: «Una noche de 2010, a eso de las dos de la madrugada, navegaba por un canal de camino a casa cuando, de pronto, una cosa rara se me atravesó dando brincos. Parecía un hombre, pero no lo era. Saltaba por todos lados como una rana, impidiéndome el paso. Era una sombra negra con forma humanoide y los brazos muy largos. Todos los vellos de mi cuerpo se me erizaron. Me quedé quieto, sin saber cómo reaccionar».

Según una tradición muy extendida en Xochimilco, las brujas emplean braseros encendidos para volar por los aires. Por eso, a las bolas de fuego que se desplazan sobre los cerros las denominan brujas. Gustavo Mendoza cuenta: «En el volcán que estamos viendo se suelen observar esferas que brincan por todos lados. Yo mismo he sido testigo. De vez en cuando aparece en la cumbre una grande de color rojo, que luego se hace más pequeña y cambia a azul, hasta desaparecer. Son brujas que se tienen que quitar las piernas para poder volar y deben de guardarlas en un lugar seguro, no perderlas, pues quedarían inválidas».

También han sido vistas volando muy cerca del canal que recorre la Isla de las Muñecas. Se trata de bolas luminosas que dejan una traza luminiscente a su paso, las cuales en ocasiones se acercan demasiado a algunos balseros que han llegado a perder el equilibrio y caer a las aguas.

En el territorio de Xochimilco destacan lagos y volcanes. Uno de ellos, el Teuhtli, es conocido por los frecuentes avistamientos de OVNIs que tienen lugar en sus inmediaciones.

Son muchos los testigos que han contemplado en distintas veces a un gran objeto luminoso que merodea por la cumbre del cráter y luego se eleva hacia el firmamento, camuflándose como si fuese una estrella más. También han sido observados No Identificados entrando y saliendo de los canales lacustres.

Cabe destacar el caso sucedido a las 11:55 del 18 de enero de 2010, cuando un Airbus A-320 de Mexicana de Aviación pasó cerca de un OVNI al sobrevolar Xochimilco. Según la información que facilitó el ufólogo y técnico en aviación Alfonso Salazar, el avión estuvo a unos doscientos metros de un cuerpo esférico de apariencia metálica que cambiaba de color: de gris aluminio a rojo brillante. La aeronave se dirigía al oriente de la Ciudad de México, mientras que el No Identificado se desplazaba hacia el sur. Pero el incidente OVNI más espectacular de todos los acaecidos en Xochimilco tuvo lugar el 15 de abril de 2012. Una persona logró filmar durante la noche cómo una espectacular esfera luminosa arrojaba a otras a gran velocidad y en dirección al suelo. Espectros, seres fantásticos, La Llorona, brujas, luces errantes… Es el universo mágico de Xochimilco, cuya isla del terror, la de las Muñecas, atrae cada año a muchos miles de visitantes en busca de emociones fuertes.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Yo te quiero para el resto de mi vida

Yo te quiero como para mil desvelos,
abrazos diarios, caricias oportunas,
besos ilimitados, risas absurdas y
felicidad compartida.
Yo te quiero para el resto de mi vida.

martes, 12 de septiembre de 2017

Grabación de cámaras de seguridad de un hotel en Estados Unidos

Grabación de cámaras de seguridad de un hotel en Estados Unidos, que por cuestiones legales no divulgaron su ubicación exacta.


Elfos Picadores

Son unos elfos siempre dispuestos a prestar cualquier clase de ayuda, y construyen sus moradas dentro de minas o canteras. Como mineros son muy hábiles, y conocen el emplazamiento de los tesoros escondidos en los terrenos circundantes.

Se les llama Picadores (Kmockers en inglés) por su destreza en el manejo del pico y el martillo, cuando trabajan en galerías de minas abandonadas.

Si un humano oye el martilleo de un picador, ello le traerá suerte, llegando con toda seguridad a localizar oro, plata o piedras preciosas en bolsas o vasijas enterradas en el suelo.

Si el martilleo de los picadores es muy fuerte en una mina explotada todavía por obreros, estos harán mejor huyendo del lugar, ya que tales golpes anuncian un desastre inminente, quizás una explosión de grisú, a la que por supuesto son inmunes los picadores.

Si dan la suerte a un individuo, en alguna forma, éste tiene el deber y la obligación de devolver el favor, alimentando con abundancia y regularidad al elfo, dejándole una bandeja con la comida, ya en la mina de preferencia, o en un rincón de la casa.

Los picadores visten ropas de minero, con delantal de cuero, llevan el pico a la espalda y suelen dejarse ver los días de fiesta, cuando no están trabajando.

Se cuenta que en cierta ocasión un minero empezó a golpear un hueco en una pared, en una galería de una mina de plata, y esto irritó sobremanera al picador, que aquella misma noche había estado trabajando para hacer aquel hueco, que pensaba terminar de horadar a la noche siguiente. Tanta fue su irritación que provocó el derrumbamiento del techo de la galería, sepultando a todos los mineros que allí trabajaban. Sin embargo, de todos los mineros, que eran más de diez, sólo falleció el que había causando el enojo del elfo. Los demás se libraron con heridas leves. El desastre se achacó a la mala suerte, y a algún fallo humano, pero los mineros y la gente que conocía la existencia de los picadores en la región, intuyeron al momento la verdad de lo sucedido.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Isis regresa a Egipto

Permaneciendo inmóvil sobre el cuerpo de Osiris, en figura de halcón, tal como está representado en los muros del santuario de Osiris en el templo de Abidos, Isis quedó encinta y, a su debido tiempo, alumbró a Horus.

Sin embargo, el malvado usurpador del trono de Osiris, Set, yendo un día de caza, descubrió el cuerpo en las marismas. Ambas diosas se habían ausentado, así que troceó el cuerpo en 14 partes y las diseminó por todo Egipto. Una vez más, la viuda doliente se lanzó a recuperar el cuerpo de su marido, ahora descuartizado.

La leyenda explica que viajó en un esquife de papiro y que, al saber los cocodrilos el motivo de su atribulado viaje, no la atacaron (tampoco lo hacen hoy en día en los relatos folclóricos modernos, puesto que en ellos se evoca a la diosa y su búsqueda).

Otra versión del mito explica que Isis enterró cada parte del cuerpo de su esposo donde la fue encontrando, y fundó allí un templo. Otra interpretación cuenta que reunió todas las partes, salvo una, el falo, que no pudo ser hallado porque el pez Oxirinco se lo había tragado.

Después de ello, el pez fue repudiado en todas partes, excepto en la ciudad de Oxirinco, en el Fayum, donde era considerado sagrado.

El cuerpo (o, según otra versión, sólo la cabeza) fue enterrado en Abidos, que se convirtió en el lugar más sagrado del antiguo Egipto; allí se construyó uno de los templos más bellamente decorados de tiempos del faraón Seti I (1291 -1278 a. C).

Normalmente, cada templo egipcio contaba con siete santuarios, dedicados respectivamente al propio rey, a Ptah, a Ra-Harajte, a Amón-Ra, a Osiris, a Isis y a Horus.

Anubis, el dios con cabeza de chacal, salió en ayuda de Isis cuando ya había reunido 13 partes del cuerpo, y fue él quien se encargó de embalsamar los restos de Osiris. No sólo actuaba como dios embalsamador, sino como guía de las almas, ya que las encaminaba hacia el occidente, el emplazamiento del "cielo" egipcio.

En la vida las cosas que importan son...

En la vida las cosas que importan son
las personas que amas
y los recuerdos que llevas dentro...

jueves, 7 de septiembre de 2017

Insidious: La Última Llave


Secuela de Insidious, Insidious Capítulo 2 e Insidious Capítulo 3.

Las mentes creativas detrás de la exitosa trilogía de Insidious vuelven con Insidious: La Última Llave. En esta nueva película de terror, en la que vemos de nuevo a Lin Shaye como la Doctora Elise Rainier, la brillante parapsicóloga se enfrenta a su más personal y aterradora caza hasta la fecha, que sucede en su antigua casa familiar.

Fecha de Estreno: Viernes, 05 de Enero de 2018 

No te tengo, pero te quiero

No dormimos en la misma cama, pero te sueño;
No te escribo, pero te estraño;
No te tengo, pero te quiero.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Regreso al desaparecido barrio St. Saviorgate

Hace unos años, Russeis Kirk contó una historia interesante a Los Ángeles Times respecto a su búsqueda de una calle perdida.

Según Kirk, descubrió la extraña y antigua calle una noche de 1949, mientras callejeaba por la antigua ciudad de York, a fin de hacer tiempo entre dos trenes. Al regresar a la estación, divisó una calle corta pavimentada con piedras y flanqueada por edificios bellísimos de los siglos XVII y XVIII.

La escasa iluminación ponía una nota de irrealidad y gran encanto a toda la escena.

Kirk, no obstante, tenía que coger el tren y no disponía, por tanto, de tiempo para recorrer aquella calle tan pintoresca. Sin embargo, se prometió volver a York unos meses más tarde y pasearse largamente por dicho lugar.

Kirk aseguró que había vuelto a York una vez cada año desde 1949. Afirmó conocer al dedillo cada calle, cada callejón y cada rincón de York, pero nunca halló la calle que tanto le había encantado. Poco después, en un sector de la ciudad, casi en ruinas, Kirk halló los restos de una calle elegante que se parecía a la que vislumbrara tan brevemente aquella noche de 1949. El barrio se llamaba St. Saviorgate, y un clárigo de la población le contó a Kirk que todo aquel sector había quedado destruido en la guerra de 1914. Las bombas de la Segunda Guerra Mundial habían acabado de arruinar lo poco que aún quedaba en pie.

Kirk se preguntaba qué habría sucedido si en lugar de coger el tren aquella noche, se hubiese quedado a pasear por la extraña calle. ¿Qué habría ocurrido de haber llamado a una de aquellas mansiones? ¿Habría penetrado en otra dimensión cerrando la puerta de su propia época? ¿De su propia dimensión temporal?

Tristania - Beyond the Veil (subtitulado al español)


martes, 5 de septiembre de 2017

Amar con locura...

El olor de la lluvia, el sonido del viento,
vivir la vida al máximo, luchar por mis sueños
y amar con locura...

lunes, 4 de septiembre de 2017

Centuria I - II

La vara en la mano entre los sacerdotes de Apolo
Por la onda bañada la orla y el pie:
Un miedo y una voz vibran por las mangas:
Esplendor divino. El divino se sienta a mi lado.


Todas las heridas acaban curándose

Todas las heridas acaban curándose,
lo que tardan, depende de tí...
 
 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cámaras de seguridad grabaron esto en un edificio de Singapur


El desamor destruye

Hay amores a quienes se lo dimos todo.
Y cuando no nos quedaba más, les dimos más.
Pero todos sabemos que hay que seguir adelante,
que eso no es amor,
que estamos enganchados con alambre de púas al desamor.
Y el amor duele. Pero el desamor, destruye.

Irela Perea

Si no eres capaz de mostrar tus sentimientos...

Si no eres capaz de mostrar tus sentimientos,
no esperes que la persona que amas
se de cuenta de ellos...
 

sábado, 2 de septiembre de 2017

No sé lo que busco

No sé lo que busco,
tal vez todo, tal vez nada,
quizás la respuesta está en lo que depara mi destino...

jueves, 31 de agosto de 2017

En Japón, una mujer en la oficina es atacada por un espíritu


Cuento original y sin censura de Barba azul

En otro tiempo vivía un hombre que tenía hermosas casas en la ciudad y en el campo, vajilla de oro y plata, muebles muy adornados y carrozas doradas; pero, por desgracia, su barba era azul, color que le daba un aspecto tan feo y terrible que no había mujer ni joven que no huyera a su vista.

Una de sus vecinas, señora de rango, tenía dos hijas muy hermosas. Pidiole una en matrimonio, dejando a la madre la elección de la que había de ser su esposa. Ninguna de las jóvenes quería casar con él y cada cual lo endosaba a la otra, sin que la otra ni la una se resolvieran a ser la mujer de un hombre que tenía la barba azul. Además, aumentaba su disgusto el hecho de que había casado con varias mujeres y nadie sabía lo que de ellas había sido.

Barba Azul, para trabar con ellas relaciones, llevolas con su madre, tres o cuatro amigos íntimos y algunas jóvenes de la vecindad a una de sus casas de campo en la que permanecieron ocho días completos, que emplearon en paseos, partidos de caza y pesca, bailes y tertulias, sin dormir apenas y pasando las noches en decir chistes. Tan agradablemente se deslizó el tiempo, que a la menor pareciole que el dueño de casa no tenía la barba azul y que era un hombre muy bueno; y al regresar a la ciudad celebraron la boda.

Al cabo de un mes Barba Azul dijo a su esposa que se veía obligado a hacer un viaje a provincias, que a lo menos duraría seis semanas, siendo importante el asunto que a viajar le obligaba. Rogole que durante su ausencia se divirtiese cuanto pudiera, invitara a sus amigas a acompañarla, fuera con ellas al campo, si de ello gustaba, y procurara no estar triste.

-Aquí tienes, añadió, las llaves de los dos grandes guardamuebles. Estas son las de la vajilla de oro y plata que no se usa diariamente; las que te entrego pertenecen a las cajas donde guardo los metales preciosos; estas las de los cofres en los que están mis piedras y joyas, y aquí te doy el llavín que abre las puertas de todos los cuartos. Esta llavecita es la del gabinete que hay al extremo de la gran galería de abajo. Ábrelo todo, entra en todas partes, pero te prohíbo penetrar en el gabinete; y de tal manera te lo prohíbo, que si lo abres puedes esperarlo todo de mi cólera.

Prometiole atenerse exactamente a lo que acababa de ordenarle; y él, después de haberla abrazado, metiose en el carruaje y emprendió su viaje.

Las vecinas y los amigos no esperaron a que les llamasen para ir a casa de la recién casada, pues grandes eran sus deseos de verlo todo, que no se atrevieron a realizar estando el marido, porque su barba azul les espantaba. Acto continuo pusiéronse a recorrer los cuartos, los gabinetes, los guardarropas, siendo sorprendente la riqueza de cada habitación. Subieron enseguida a los guardamuebles, donde no se cansaron de admirar el número y belleza de los tapices, camas, sofás, papeleras, veladores, mesas y espejos que reproducían las imágenes de la cabeza a los pies y en los que los adornos, los unos de cristal, de plata dorados los otros, eran tan bellos y magníficos que iguales no se habían visto. No cesaban de ponderar y envidiar la dicha de su amiga, que no se divertía viendo tales riquezas, pues la dominaba la impaciencia por ir a abrir el gabinete de abajo.

Empujola la curiosidad, sin fijarse en que faltaba a la educación abandonando a sus amigas, bajó por una escalerilla reservada, con tanta precipitación que dos o tres veces corrió peligro de desnucarse. Al llegar a la puerta del gabinete detúvose algún tiempo, pensando en la prohibición de su marido y reflexionando que la desobediencia podía atraerle alguna desgracia; pero la tentación era tan fuerte que no pudo vencerla, y tomando la llavecita abrió temblando la puerta del gabinete.

Al principio nada vio, debido a que las ventanas estaban cerradas. Al cabo de algunos instantes comenzaron a destacarse los objetos y notó que el suelo estaba completamente cubierto de sangre cuajada y que en ella se reflejaban los cuerpos de varias mujeres muertas y sujetas a las paredes. Estas mujeres eran todas aquellas con quienes Barba Azul había casado, a las que había degollado una tras otra. Creyó morir de miedo ante tal espectáculo y se le cayó la llave del gabinete que acababa de sacar de la cerradura.

Después de haberse repuesto algo, cogió la llave, cerró la puerta y subió a su cuarto para dominar su agitación, sin que lo lograse, pues era extraordinaria.

Habiendo notado que la llave del gabinete estaba manchada de sangre, la enjugó dos o tres veces, pero la sangre no desaparecía. En vano la lavó y hasta la frotó con arenilla y asperón, pues continuaron las manchas sin que hubiera medio de hacerlas desaparecer, porque cuando lograba quitarlas de un lado, aparecían en el otro.

Barba Azul regresó de su viaje la noche de aquel mismo día y dijo que en el camino había recibido cartas noticiándole que había terminado favorablemente para él el asunto que le había obligado a ausentarse. La esposa hizo cuanto pudo para que creyese que su inesperada vuelta la había llenado de alegría.

Al día siguiente le dio las llaves y se las entregó tan temblorosa, que en el acto adivinó todo lo ocurrido.

-¿Por qué no está con las otras la llavecita del gabinete? -Le preguntó.

-Probablemente la habré dejado sobre mi mesa, contestó.

-Dámela enseguida, añadió Barba Azul.

Después de varias dilaciones, forzoso fue entregar la llave. Mirola Barba Azul y dijo a su mujer:

-¿A qué se debe que haya sangre en esta llave?

-Lo ignoro, contestó más pálida que la muerte.

-¿No lo sabes? -replicó Barba Azul-; yo lo sé. Has querido penetrar en el gabinete. Pues bien, entrarás en él e irás a ocupar tu puesto entre las mujeres que allí has visto.

Al oír estas palabras arrojose llorando a los pies de su esposo y pidiole perdón con todas las demostraciones de un verdadero arrepentimiento por haberle desobedecido. Hubiera conmovido a una roca, tanta era su aflicción y belleza, pero Barba Azul tenía el corazón más duro que el granito.

-Es necesario que mueras, le dijo, y morirás en el acto.

-Puesto que es forzoso, murmuró mirándole con los ojos anegados en llanto, concédeme algún tiempo para rezar.

-Te concedo diez minutos, replicó Barba Azul, pero ni un segundo más.

En cuanto estuvo sola llamó a su hermana y le dijo:

-Anita de mi corazón; sube a lo alto de la torre y mira si vienen mis hermanos. Me han prometido que hoy vendrían a verme, y si les ves hazles seña de que apresuren el paso.

Subió Anita a lo alto de la torre y la mísera le preguntaba a cada instante.

-Anita, hermana mía, ¿ves algo?

Y Anita contestaba:

-Sólo veo el sol que centellea y la hierba que verdea.

Barba Azul tenía una enorme cuchilla en la mano y gritaba con toda la fuerza de sus pulmones a su mujer:

-Baja enseguida o subo yo.

-¡Un instante, por piedad! -le contestaba su esposa; y luego decía en voz baja-: Anita, hermana mía, ¿ves algo?

Su hermana respondía:

-Sólo veo el sol que centellea y la hierba que verdea.

-Baja pronto, bramaba Barba Azul, o subo yo.

-Bajo -contestó la infeliz; y luego preguntó-, Anita, hermana mía, ¿viene alguien?

-Sí, veo una gran polvareda que hacia aquí avanza…

-¿Son mis hermanos?

-¡Ay!, no, hermana mía; es un rebaño de carneros.

-¿Bajas o no bajas? -vociferaba Barba Azul.

-¡Un momento, otro instante no más! -exclamó su mujer; y luego añadió-: Anita, hermana mía, ¿viene alguien?

-Veo -contestó-, dos caballeros que hacia aquí se encaminan, pero aún están muy lejos. ¡Alabado sea Dios!, exclamó, poco después; ¡son mis hermanos! Les hago señas para que apresuren el paso.

Barba Azul se puso a gritar con tanta fuerza que se estremeció la casa entera. Bajó la infeliz mujer y fue a arrojarse a sus pies llorosa y desgreñada.

-De nada han de servirte las lágrimas, le dijo; has de morir.

Luego agarrola de los cabellos con una mano y levantó con la otra la cuchilla para cortarle la cabeza. La infeliz hacia él volvió la moribunda mirada y rogole le concediese unos segundos.

-No, no, rugió aquel hombre; encomiéndate a Dios.

Y al mismo tiempo levantó el armado brazo…

En aquel momento golpearon con tanta fuerza la puerta, que Barba Azul se detuvo. Abrieron y entraron dos caballeros, quienes desnudando las espadas corrieron hacia donde estaba aquel hombre, que reconoció a los dos hermanos de su mujer, el uno perteneciente a un regimiento de dragones y el otro mosquetero; y al verles escapó. Persiguiéronle tan de cerca ambos hermanos, que le alcanzaron antes que hubiese podido llegar a la plataforma le atravesaron el cuerpo con sus espadas y le dejaron muerto. La pobre mujer casi tan falta de vida estaba como su marido y ni fuerzas tuvo para levantarse y abrazar a sus hermanos.

Resultó que Barba Azul no tenía herederos, con lo cual todos sus bienes pasaron a su esposa, quien empleó una parte en casar a su hermanita con un joven gentilhombre que hacía tiempo la amaba, otra parte en comprar los grados de capitán para sus hermanos y el resto se lo reservó, casando con un hombre muy digno y honrado que la hizo olvidar los tristes instantes que había pasado con Barba Azul.

martes, 29 de agosto de 2017

Cosas que se deben saber sobre los Duendes domésticos (III): Tipología y variedad

Existe una variedad increíble de duendes, aunque solamente nos circunscribamos a España. Sin embargo, aunque su número ha disminuido, toda vez que también a ellos les afecta el progreso de los hombres, en lugares alejados de las ciudades todavía es posible encontrados inquietando a los pobres campesinos que tienen la desgracia de que su casa les resulte atractiva. Con todo, los duendes se han adaptado al mundo moderno de muy desigual forma, si bien algunos, como los tardos y los trasgos, han conseguido un notable éxito en su adaptación y es fácil sufrir sus implacables bromas y travesuras. Otros se han transformado o disfrazado de personajes en los cuales los humanos estén dispuestos a creer, puesto que son conscientes de que ya en los duendes apenas nadie cree en esta época tecnológica, y por eso, gracias a sus facultades transformistas, pueden hacerse pasar por tripulantes de OVNIS, visitantes nocturnos o lo que se tercie. La transformación de estos seres en otras variadas formas, sobre todo de animales, es algo característico del mundo del que proceden. En nuestro mundo físico y material, todas las formas son estables y no suelen cambiar con facilidad, pero en el «mundo astral» o «mundo de los deseos» es muy distinto, porque, según afirman casi todas las doctrinas herméticas, allí las formas cambian a voluntad de la vida que las anima, y los «elementales» en general, como habitantes de ese plano, tienen esta facultad de modificar su forma, aunque, como iremos viendo en las páginas de este libro, suelen inclinarse siempre por algunas muy concretas y determinadas.

Debido a estas circunstancias, los autores hemos tenido difícil el clasificar a estos pequeños seres,
principalmente porque en ocasiones es casi imposible rastrearlos y mucho menos distinguirlos de otro
tipo de manifestaciones, y sobre todo porque su recuerdo se ha ido perdiendo en muchas zonas y regiones españolas. Además, por si esto fuera poco, hay una absoluta falta de claridad y unidad de criterios entre los pocos que se han ocupado de estudiar este fenómeno en el pasado.


Por tanto, para una mayor comprensión, decidimos crear tres grupos fundamentales, teniendo en
cuenta que, como hemos visto, y como denominador común, todos ellos están asociados de una manera directa a los hogares de los seres humanos:

1. Duendes domésticos


Viven en el interior o en los alrededores de las casas humanas, donde se manifiestan preferentemente de noche, momento en el que aprovechan para jugar y divertirse. Algunos pueden llegar incluso a colaborar con los hombres, y es frecuente que, además de traviesos, puedan ser muy molestos. Serían los trasgos, follets y duendes en general, que llegan a alcanzar el medio metro de altura, actúan siempre en la oscuridad o por la noche, huyendo del sol, amando, sin embargo, la luz de la luna o de los pequeños candiles, y esto es así porque, al parecer, las descargas de los vientos fotónicos, emanadas del sol, lastiman su piel etérica, como a nosotros una fuerte tormenta de arena la piel física. Sobre todo, cometen sus fechorías amparados en su invisibilidad, norma que rompen pocas veces, pero las suficientes para que nos hayan llegado algunos datos fragmentarios sobre su aspecto físico. Pueden cambiar de forma a voluntad, pero normalmente se manifiestan como hombrecillos bien proporcionados, salvo la cabeza, que es mucho más grande en relación con el resto de su cuerpo. Reseñable es también el matiz diferenciador existente entre trasgos, duendes y follets, ya que, a pesar de pertenecer al mismo grupo, forman familias separadas. Los primeros —los trasgos— prefieren escoger casas más campestres y rurales, habitando en desvanes o cuadras, a diferencia de los duendes, que son mucho más señoriales (o señoritos) y gregarios. A éstos les gusta habitar, o al menos manifestarse, en hogares más refinados, con más nivel de desarrollo y muchas veces ubicados en ciudades o villas muy pobladas. Los duendes son, por lo general, más inteligentes que sus parientes los trasgos, no tienen agujero en la mano, no cojean y visten ropas más ostentosas, siendo sus bromas mucho más crueles. El follet participa de las cualidades de unos y otros, manteniéndose en un justo término medio en cuanto a sus contactos con el género humano, pues, por un lado, sí tienen agujero en la mano y, por consiguiente, se les conjura como a los trasgos, pero, por otro, siguen a los dueños de la casa, como hacen preferentemente los duendes.

2. Diablillos familiares


Considerados como duendecillos, generalmente con aspecto de diablillos, están ligados no a una casa, sino a una persona, a la que ayudan, convirtiéndose ésta en su dueño. Como tal, puede venderlos, transmitidos en herencia, cederlos, etc. La forma de conseguirlos es, por tanto, muy variada: pueden ser «fabricados», capturados, recibidos como regalo, comprados e incluso invocados mediante determinados rituales secretos, razón por la cual están muy vinculados históricamente a la brujería.
Respecto al tamaño que adoptan, son extremadamente pequeños, ya que caben varios de ellos en un acerico o alfiletero. Actúan en colectividad y, prácticamente, su rastro ha desaparecido en la época actual.

3. Duendes dañinos de dormitorio


Extraña familia de duendes (utilizando esta palabra con ciertas reservas) individualistas y agresivos, viven de absorber la energía vital a los seres humanos y de tener contactos carnales con ellos, provocando pesadillas y enfermedades a los que eligen como víctimas, sobre todo a los niños y mujeres. Actúan generalmente en casas solitarias, donde construyen sus guaridas, y su presencia,
por fortuna, es menos abrumadora que la de los domésticos. Su tamaño oscila desde unos pocos milímetros hasta el medio metro, pudiendo adoptar formas muy variadas, desde grandes manos peludas, perros negros, enanos o pequeñas formas indefinidas. Hemos hecho dos sub categorías dentro de este grupo para entender mejor su complejidad: duendes vampirizantes y duendes lascivos o íncubos.

Además, hablaremos de los «Minúsculos Malignos», que se introducen en el interior del organismo humano para provocar algunas dolencias, aunque lo vamos a hacer con las reservas que en su momento comentaremos y sin cuya presencia no estaría completa en una obra de estas características.

El juego de la copa

Aunque estos chicos juegan solo por diversión, aseguran que la copa se mueve sola... ¿Te atreverías a jugar?


lunes, 28 de agosto de 2017

Preparación para el largo "viaje"

LA MAGIA, ligada en íntima conexión con las observancias religiosas, es sólo uno de los muchos procedimientos por los que el hombre busca el camino y dominio de los poderes sobrenaturales. Otro, que está mucho más íntimamente vinculado a la religión, se encuentra en el ritual y el ceremonial, generalmente dirigidos a la súplica y apaciguamiento de los seres sobrenaturales.

Mientras la magia es utilizada como fuerza de ayuda sobrenatural de varias maneras, el rito o ritual y las ceremonias actúan bajo la suposición de que los seres divinos, al igual que los hombres, pueden ser movidos a la piedad, escuchar las llamadas de la justicia, ser complacidos con sacrificios y ofrendas, y si su disposición es malévola, propiciados e incluso, por qué no, sobornados mediante la satisfacción de sus deseos y apetitos.

Un ritual puede definir mejor, quizás, como medio prescrito de ejecutar actos religiosos; es decir, de orar, entonar cantos sagrados, danzar para los dioses, hacer sacrificios o preparar ofrendas. Una ceremonia, por el contrario, abarca cierto número de rituales trabados y relacionados entre sí, ejecutados en un tiempo dado.

Puede sin embargo trazarse una más clara distinción o utilidad respecto a las funciones de los ritos y ceremonias. En un extremo están aquellos que se centran en las crisis de la existencia del individuo, rituales y ceremonias que señalan ocasiones tales como el nacimiento, la imposición del nombre, la pubertad, el matrimonio, la enfermedad y la muerte. "Estos son vulgarmente conocidos como ritos de tránsito".

En el otro extremo están los llamados rios de intensificación, es decir, rituales y ceremonias que marcan sucesos o crisis en la vida de la comunidad en su conjunto, tales como la falta de lluvia, la defensa contra una epidemia o pestilencia, la preparación de la siembra, las cosechas, la iniciación de actividades comunales de caza o de pesca y el regreso victorioso de una partida de guerra. Algunos rituales y ceremonias pueden desempeñar ambas funciones; un ejemplo se halla en la ceremonia de los navajos llamada el "Canto de la noche", que se hace ostensiblemente para curar a un individuo de alguna enfermedad; pero que, en realidad, sirve también para acrecentar su bienestar particular, así como el de la propia comunidad entera.

Terminada esta breve introducción diferenciando el ritual de las ceremonias, podemos pasar directamente a los diferentes aspectos de ambos que a través de la historia antropológica del hombre se vienen dando en las diversas tribus, encaminados a afianzar las creencias en la supervivencia del alma después de la muerte, y concretamente, los destinados a la reencarnación. Tema que sin duda está ampliamente condicionado en todas las sociedades por primitivas que sean.

Fantasmas grabados en cementerios


sábado, 26 de agosto de 2017

Grabación de un jóven explorador en una casa abandonada en Irlanda


Chucky, el muñeco diabólico

El nombre completo de Chucky, “Charles Lee Ray”, se deriva de los nombres de los famosos asesinos “Charles” Manson, “Lee” Harvey Oswald y James Earl “Ray”. Aunque el muñeco era creado por la producción, muchas personas en el set aseguraban que este se movía de lugar y no entendían por qué.


Chucky iba a ser una película más fuerte de lo que fue


La idea de la trama original era que los “Good Guys” tuvieran realmente piel de latex y venas, si los niños lastimaban al muñeco ellos deberían ponerle una de las banditas oficiales de los Good Guy. En cierto punto de la historia Andy haría un pacto con el muñeco, cortándose la mano y juntándola con la de Chucky , esto causaría que volviera de la vida Charles Lee Ray dentro del muñeco.



La verdadera historia detrás de Chucky


Chucky es sin dudas el muñeco poseído más famoso del cine pero ¿sabías que su historia está basada en hechos reales? 

Chucky nos sorprendió a todos en 1988 contándonos la historia de un muñeco que es poseído por el espíritu asesino de Charles lee Ray.

Días más tarde Andy, un pequeño niño, recibe como regalo a Chucky sin saber que está por vivir la peor pesadilla de su vida.

Así es como Chucky comienza a matar a todos los que estuvieron involucrados en su muerte, como una forma de venganza e intento de regresar a la vida en el cuerpo del pequeño Andy.

Con los años, Chucky se ha convertido en un muñeco de culto entre los amantes del cine de terror.

La historia tuvo tanto éxito que se hicieron varias películas al respecto, inclusive tuvo una novia y hasta un hijo.

Pero pocos saben que Chucky está basado en hecho reales, en un muñeco que durante años aseguran que está poseído.

viernes, 25 de agosto de 2017

Graban presunto fantasma en un palacio de Carolina del Norte

Visitantes del Palacio de Tryon, en Carolina del Norte (EE.UU) hacían un vídeo para Snapchat en el que se coló una “figura fantasmal”. Parece corresponder a una mujer vestida de época cruzando detrás del umbral de una puerta.


Se trata, aparentemente, de un vídeo fortuito. Danielle Hyde, y Savanna Brown, efectuaban una visita turística guiada al Palacio de Tryon, en Carolina del Norte, (Estados Unidos) el pasado domingo 16 de julio de 2017. Mientras recorrían Ias estancias de este lugar con fama de «embrujado» iban grabando con su teléfono móvil para subirlo a su cuenta de Snapchat. De repente, cruzó por detrás de una puerta una figura fantasmal que pasó inadvertida por las jóvenes.

La joven explicó al tabloide británico Daily Mirror que no vio la figura fantasmal sino que fue su primo advirtió la presencia de una mujer vestida de época al ver el vídeo en Snapchat.

«Sólo detecté la figura fantasmal cuando mi primo me envió un mensaje diciendo: “¿Es un fantasma?”», declara Danielle.

Al llegar a casa, la joven de 21 años buscó en Internet la historia del palacio y descubrió que se había producido un trágico incendio en 1798. El fuego comenzó en la bodega y destruyó gran parte de la edificación.

En efecto, el Palacio de Tryon se erige en New Bern, población del condado de Craven, en el estado de Carolina del Norte. Su construcción se completó en 1770 y sirvió como el primer capitolio permanente del estado. En 1798, un incendio destruyó el edificio original. Fue reconstruido y reabierto en 1959.

Savanna de 23 años de edad, cree que la figura podría ser el espíritu de una sirvienta que murió en el incendio, aunque los más escépticos temen que el vídeo es simplemente un montaje y el presunto fantasma no es otra cosa que una persona disfrazada.

Una «mujer fantasma» se hace viral gracias a un cantante paquistaní

La autenticidad de esta imagen viral aún no se ha probado pero ha animado el debate en torno a la existencia de las chudail de una suerte de espíritus de demonios femeninos en la cultura del sudeste asiático.


Esta sorprendente imagen se ha hizo viral en internet a medidados del mes de mayo de 2017 gracias al cantante y compositor paquistaní Faakhir Mehmood que la publicó en su perfil de Facebook –con cerca de un millón de seguidores- con la siguiente descripción: “¿Alguien puede verificarla? La supuesta imagen de la Churel tomada por muchas personas en medio de la noche en Hyderabad.”

Pero hasta aquí las certezas. Es obvio que la foto no fue tomada por el popular cantante y nadie ha determinado el lugar donde fue obtenida. Según “India News” Hyderabad podría hacer referencia a una ciudad de la provincia paquistaní de Sind, pero Hyderabad también es el nombre de otra ciudad en el estado indio de Telangana. Así las cosas, dependiendo del medio, el suceso pudo tener lugar en Pakistán o en la India.

Mehmood alude en su descripción la palabra Churel que, dentro de la cultura del sudeste asiático, es una suerte de mujer demonio o, también, el fantasma de una madre no purificada, es decir, es el espíritu de una mujer que murió durante el embarazo o durante el parto.
La sugerente imagen muestra el presunto fantasma de una mujer vestida de blanco que está sentada en un muro mientras un gran número de personas la miran o le hacen fotografías con el teléfono móvil.
Caben dos posibilidades: O se trata de una campaña viral encaminada a promover la carrera de Faakhir Mehmood quien desde 2011 no ha publicado nuevos álbumes o, se trata de una foto real aunque de ningún fantasma.

Según detalla el portal MEP la mujer que se puede ver en las fotografías, probablemente, esté enferma o en estado de embriaguez y las personas que se encuentran delante del muro están haciendo lo posible para que baje o haciendo fotos y vídeos para publicarlos en Facebook.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Hay alguien más en esta casa


¿Son gnomos o enanos?

Lo decimos sin rodeos: otro de los nombres con los que se designa a los gnomos es el de «enanos».

Ciertamente, algunos autores han tratado de ver diferencias entre unos y otros, pero nosotros, tras
seguirles la pista, tanto en su aspecto físico como en sus costumbres, hemos llegado a la conclusión de que la mente popular y las tradiciones identifica a unos y otros, con la salvedad de que, según las zonas, los denominan de una manera o de otra. Los términos duende, gnomo y enano son usados de forma indistinta, lo que hace muy difícil determinar la naturaleza de un elemental si nos atenemos solamente a la palabra con la que es identificado en un cuento o en la narración de un testigo del suceso. Es frecuente encontrar leyendas de enanos mineros, llamados gnomos o de duendes domésticos llamados enanos. En otras ocasiones se habla de hombrecillos o de gente menuda.

En España el desconcierto respecto a su nomenclatura es similar al del resto de los países europeos,
si bien hay excepciones. Adriano García Lomas, en su excelente trabajo sobre mitología de Cantabria, clasifica en el capítulo de «los genios del hogar y los gnomos del campo» a muchos de los seres a los que nos referimos en este libro. El escritor cántabro utiliza, por lo tanto, la palabra gnomo de forma genérica, tal y como la concibió Paracelso, pero de forma aún más amplia, pues con ella engloba no sólo a elementales de la tierra que custodian tesoros o velan por la riqueza del planeta, sino a otros muchos con formas de vida muy variadas, aunque casi todos ellos bajitos, feos, con abundantes arrugas en su piel y con predilección por cuevas y antros de la peor especie. Eso sí, cuanto más escabrosas y espeluznantes, mejor que mejor…

La escritora María Luisa Vallejo recopiló en los años cincuenta, con gran mérito por su parte,
Leyendas de algunas regiones españolas. En una de ellas hizo una curiosa interpretación del duende
madrileño de la calle Fuencarral (a la que nos referimos en nuestra obra Duendes), adornada para niños con elementos de su cosecha, como la descripción de estos seres, que ella denomina «enanitos», y a los que hace aparecer vistiendo caperuzas, botas y ricas ropas, que obtenían gracias a las «inmensas riquezas que acumulaban en sus talleres subterráneos». En cuanto a su aspecto, todos tienen largas barbas blancas, y el protagonista parece un anciano. La descripción no es sino una mezcla de leyendas sobre seres custodiadores de tesoros con cuentos de origen nórdico.

Los exagerados adornos de los que hacen gala algunos escritores de leyendas adulteran el contenido
originario de las mismas e impiden su comprensión. Un ejemplo de esto lo personifica Manuel Llano,
pues muy frecuentemente engalanó sus historias con leyendas tomadas de otras mitologías europeas, eso cuando no se las inventaba pura y simplemente. No se preocupa de elegir con cuidado la palabra con la que nombra a los diferentes seres que aparecen en sus obras, siendo frecuente que denomine duendes a los enanucos, y viceversa.

El otro factor de confusión es la utilización del término «gnomo» como correspondiente, en exclusiva, a la mitología germánica o escandinava, lo que no es correcto, pues en estas tierras tampoco hay ningún elemental expresamente denominado así, usándose la palabra gnomo para identificar a una multitud de seres diversos, lo que añade más confusión, si cabe, al problema. Así, por ejemplo, Ramón Baragaño, en su obra sobre mitología asturiana, recoge la idea sobre el trasgu asturiano de Menéndez Pelayo y dice que «el trasgo es de origen céltico-romano, y procede de aquellos gnomos, silfos, kobolds, etc., que surgieron como antiguas mitologías en el norte de Europa cuando las viejas divinidades célticas fueron arrinconadas por el cristianismo».


¿Son gnomos o son enanos? Lo cierto es que en las leyendas de todo el mundo que hablan de ellos no distinguen bien estas dos acepciones, porque sencillamente están hablando de los mismos personajes con distintos nombres.

Esta tesis está tan extendida que ha sido aplicada o recogida por multitud de autores, siendo, sin
embargo, incorrecta. Los silfos son seres del aire, los kobolds no son otra cosa que los duendes
domésticos de Europa central, siendo parientes de los trasgos, con análogas costumbres, en tanto que
«gnomos» no corresponde en Europa a ningún ser en especial, sino que la palabra se aplica a una gran variedad de seres míticos. Igualmente, Rogelio Jove y Bravo, mucho antes que él, incurre en idéntico error y considera a los gnomos unos pequeñitos y vaporosos seres sajones, como si en realidad su nombre sólo pudiese aplicarse a elementales del norte de Europa.

Este término es más confuso de lo que parece a primera vista. Arrowsmith y Moorse no utilizan en su
libro sobre los elfos europeos la palabra gnomo para identificar ni a uno solo de ellos, ya que, como
sabemos, el término no surge hasta el siglo XVI, razón por la cual fue usado por cultos escritores
conocedores de la obra de Paracelso y sólo en tiempos muy recientes por el pueblo llano, cuando un gran número de cuentistas —en el mejor sentido de la palabra— habían utilizado ya dicha palabra en sus narraciones.

Como ejemplo sirva la obra de Katharine Brigss, una de las mejores conocedoras de la mitología y el
folclore de las Islas Británicas, quien hace referencia a los gnomos de la siguiente forma:

Los gnomos de las Shetland (trows o trolls) son parecidos a los pequeños gnomos escandinavos, por supuesto que no a los gnomos gigantes de varias cabezas, sino a aquellas criaturas más pequeñas que los humanos, traviesas y malignas, que se convierten en piedra a la luz del sol, aunque les hace menos daño que a sus parientes escandinavos. Si, por equivocación, la salida del sol les sorprende sobre la superficie de la tierra, no pueden escaparse durante todo el día, y permanecen asustados, con ganas de esconderse y refunfuñando para sus adentros, porque, para gran sorpresa, temen tanto a los hombres como los hombres los temen a ellos.

La autora británica identifica a los gnomos con los trolls, seres peludos y pérfidos, enemigos de los
bondadosos y pacíficos protagonistas de la obra de Huygen y Poortvliet. En realidad, el folclore
escandinavo no sólo usa la palabra gnomo como término genérico, sino que lo mismo hace con la palabra «troll», sobre todo en Suecia, donde originariamente casi todos los seres de los bosques se englobaban bajo el nombre de trolls.

La mayor parte de los seres que Brigss identifica como gnomos son pequeños, vestidos de gris,
semejantes a las «hadas y a los duendes comunes y, como todos estos personajes, grandes amantes de la música». Respecto a lo poco que habla de sus costumbres, éstas no parecen diferir de las de los duendes, lo que nos hace suponer que, como ocurre frecuentemente, Brigss está tan desconcertada con el uso de la palabra gnomo como todo el mundo que se ocupa de ellos.

Tal vez, si se pudiera acceder al mundo de los elfos, se podría ver claramente estas diferencias, pero
desde la documentación y los conocimientos actuales que tenemos creemos que sería bastante más
caótico intentar hacer clasificaciones y diferencias entre gnomos y enanos que asimilarlos a una misma categoría, con las pequeñas diferencias que se irán indicando en cada momento.

martes, 22 de agosto de 2017

Annabelle 2 La creación


En Annabelle 2, varios años después del trágico fallecimiento de su hijita, un fabricante de muñecas y su mujer acogen en su hogar a una monja y varias niñas procedentes de un orfanato clausurado, quienes pronto se convierten en el objetivo de la poseída creación del fabricante de muñecas, Annabelle.

Fecha de Estreno: Jueves, 12 de Octubre de 2017 

Cámaras de seguridad captan Fantasma en el Overlook hotel, Plainview


La Licantropía entre los antiguos

¿Qué es la licantropía? La transformación de un hombre o una mujer en lobo, bien por medios mágicos, para permitirles disfrutar del sabor de la carne humana, bien por sentencia de los dioses, para castigar algún delito grave.

Ésta es la definición popular. En realidad se trata de una forma de locura, como se puede comprobar en la mayoría de los manicomios. Entre los antiguos, esta clase de demencia recibía los nombres de «licantropía», «kuantropía» o «boantropía», porque quienes la padecían creían transformarse en lobos, perros o vacas. Pero, como veremos, la forma de lobo en el norte de Europa y la de hiena en África, son a menudo las preferidas. ¡Simple cuestión de gusto! Según Marcelo Sidetes, de cuyo poema περὶλυκαυθρώπου existe un fragmento, esta locura atacaba a los hombres sobre todo a comienzos de año, y se volvían más violentos en febrero; se retiraban por las noches a cementerios solitarios y vivían exactamente como perros y lobos.

Escribe Virgilio en su Égloga octava:
Has herbas, atque hæc Ponto mihi lecta venena
Ipse dedit Moeris; nacuntur plurima Ponto.
His ego sæpe lupum fieri, et se conducere sylvis
Moerim, sæpe animas imis excire sepulchris,
Atque satas alio vidi traducere messes. 
Y Heródoto: «Al parecer, los neuros son brujos, si se da crédito a los escitas y a los griegos establecidos en Escitia, porque cada neuro cambia su forma por la de lobo una vez al año, y permanece con esta forma durante varios días, después de los cuales recupera su antigua forma» (libro IV, cap. 105).

Véase también Pomponio Mela (libro II, cap. 1): «Hay un momento preciso en el que los neuros, si quieren, se transforman en lobo, y vuelven otra vez a su estado anterior». Pero, entre los antiguos, la historia más sobre Licaón, rey de Arcadia, que invitó un día a Júpiter y para poner a prueba su omnisciencia puso ante él un pedazo de carne humana, después de lo cual el dios lo:
En vano intentó hablar; desde ese mismo instante
sus mandíbulas se llenaron de baba, y su sed sólo la sangre
podía saciar, y rugía entre las ovejas y ansiaba matar.
Su ropa se convirtió en piel, sus miembros se encorvaron;
un lobo… aún conserva vestigios de su antigua faz,
canoso es como antes, su expresión rabiosa,
los ojos relumbran salvajes, imagen de la furia.
Plinio cuenta, tomado de Evantes, que en la fiesta de Júpiter Liceo, se elegía al azar a un miembro de la familia de Anteo y se le conducía a la orilla del lago de Arcadia. Allí colgaba sus ropas de un árbol y se metía en el agua, tras lo cual se transformaba en lobo. Si al cabo de nueve años no había probado la carne humana, era libre de volver a sumergirse y recuperar su forma anterior, que entre tanto, había envejecido como si la hubiera gastado nueve años.

Agriopas cuenta que Demeneto, tras asistir a un sacrificio humano a Júpiter Liceo, comió de la carne, e inmediatamente se convirtió en lobo, en cuya forma vagó durante unos diez años, después de los cuales recuperó su forma humana y participó en los Juegos Olímpicos.

La historia que sigue es de Petronio:
«Mi amo había ido a Capua a vender ropas viejas. Aprovechando la oportunidad, persuadí a nuestro huésped para que me acompañara hasta el quinto miliario; era soldado, y tan audaz como la muerte. Salimos con el canto del gallo, y la luna iluminaba como el día, cuando, al llegar a unos monumentos, mi hombre comenzó a invocar a las estrellas, mientras yo trotaba cantando y contándolas. Al rato volví la vista hacia él, y vi que se desnudaba y dejaba su ropa en el borde del camino. El corazón se me subió a la garganta instantáneamente, y quedé como muerto cuando, de repente, se transformó en lobo. No creáis que bromeo: no os mentiría ni por todo el oro del mundo. 
»Pero continúo: una vez convertido en lobo, lanzó un aullido y huyó al bosque. Al principio yo no sabía si me encontraba cabeza arriba o cabeza abajo; pero después fui a recoger sus ropas: las hallé convertidas en piedra. […] Empecé a sudar, y pensé que no iba a sobreponerme nunca. Melisa se extrañó de que llegara tan tarde. “Si hubieras venido un poco antes”, dijo, “habrías podido echarnos una mano, porque ha entrado un lobo en la granja y nos ha matado todo el ganado; pero aunque ha escapado, no ha sido cosa de risa para él, porque uno de nuestros criados lo ha atravesado con una lanza”. Después de oír esto no pude pegar ojo, pero en cuanto fue de día corrí a casa como un vendedor ambulante al que le han aligerado la carga. Al pasar por el lugar en el que las ropas se habían convertido en piedra, no vi sino un charco de sangre; y cuando llegué a casa, encontré a mi soldado echado en la cama, como un buey en el establo, y a un cirujano vendándole el cuello. Comprendí enseguida que se trataba de un sujeto que podía cambiar de piel), y ya nunca pude sentarme a la mesa con él, ni aunque me matasen. Los que piensen distinto sobre el caso, que digan lo que quieran, ¡Que los genios me confundan si miento!» 
Como todos sabemos, Júpiter se transformaba en toro, Hécuba en perra, Acteón en ciervo, los compañeros de Ulises fueron convertidos en cerdos, y las hijas de Preto corrían por los campos creyéndose vacas, y no dejaban que se les acercase nadie, no fuera que las atrapase y las unciese, que conoció a una anciana de la que se decía que convertía a los hombres en asnos con encantamientos, en la que el héroe, al utilizar de manera imprudente un ungüento mágico, se transforma en dicho animal de largas orejas.

Hay que señalar que el principal lugar de la licantropía es Arcadia, y se ha sugerido muy verosímilmente que la causa podría atribuirse a la siguiente circunstancia: los naturales eran un pueblo de pastores, y sin duda sufrían frecuentes ataques y depredaciones de los lobos. Establecieron un sacrificio para conseguir la liberación de esa plaga y protección para sus rebaños. Este sacrificio consistía en la ofrenda de un niño, y fue instituido por Licaón. Debido a que el sacrificio era humano, y dada la particularidad del nombre de su creador, surgió el mito.

Pero, por otra parte, la historia está demasiado extendida como para que le atribuyamos un origen accidental, o una fuente local.

Medio mundo cree, o creía, en los hombres lobo, y quienes nunca habían tenido ni siquiera una remota relación con Arcadia pensaban que vagaban por los bosques de Noruega: probablemente la superstición había arraigado profundamente entre los escandinavos y teutones años antes de la existencia de Licaón; y no tenemos más que echar una mirada a la literatura oriental para verla firmemente grabada en la imaginación de los orientales.

domingo, 20 de agosto de 2017

The ritual


Un grupo de amigos de la universidad se reúnen para emprender un viaje de senderismo por los montes de Suecia, con la finalidad de rendir homenaje a uno de ellos, muerto de forma violenta. Cuando se internan en el bosque, una presencia amenazante empieza a acosarles.

Fecha de Estreno: Viernes, 10 de Noviembre de 2017 

Leyenda de los Niños Llorones

Bruno amadio (Allias: Bragolin), siendo observador de la Segunda Guerra Mundial, retrató el sufrimiento que veía por las calles, pintando cuadros de niños que vivían en orfanatos. Creando una serie de 27 retratos conocidos como “Los Niños Llorones”.

A pesar de ello permanecía en el anonimato, su fama como pintor no existía, y optó por hacer un pacto con el Demonio para que sus pinturas alcanzaran celebridad. Estos cuadros pronto se comercializaron por el mundo y a mediados de siglo eran un tesoro muy preciado. A raíz del convenio con el diablo, cosas extrañas empezaron a suceder.

Una de esas terribles situaciones sucedió con su primera pintura, la cual Bragolin habría regalado al orfanato donde se encontraba aquel niño. Al poco tiempo, ocurrió un voraz incendio que acabó con todo y todos. Pero extrañamente el cuadro, no sufrió daño alguno. Dicen que el espíritu del pequeño quedó atrapado en la pintura y que este lleva desgracias a todo aquel que lo posee.

Si este cuadro se gira 90 grados, es posible observar una figura monstruosa que devora al pequeño, probablemente por eso muchos han tachado la pintura de maléfica.

A inicios de los años 70, las pinturas se popularizaron y con ello las desgracias y situaciones paranormales. Unos aseguraban que cuando se descolgaba el cuadro, detrás de él aparecían gusanos. Que, invirtiendo el cuadro a la medianoche, se podía hacer un pacto con el Diablo o que si miras con calma, podrás descubrir la misma cara de Satanás plasmada.

Se hablaba de casas incendiadas donde siempre lo único que permanecía, era el mencionado cuadro, colgado en la pared sin un solo rasguño.

Las copias dejaron de realizarse por falta de pedidos, y la gente fue arrumbándolos poco a poco en algún rincón.

Algunos propietarios grabaron psicofonías en las que se escucha la voz de un niño saliendo del cuadro.

sábado, 19 de agosto de 2017

Pasajero fantasma

Desde el tsunami de Japón en el 2011 donde murieron miles de personas, muchos taxistas que pasan por la zona reportaron haber tenido alguna vez una experiencia con un "Pasajero fantasma".

Una cámara de seguridad de un edificio en Japón captó esta imágen cuando un pasajero tomaba un taxi.

John Wesley Harding, el más buscado del Oeste

Las películas del Oeste han presentado siempre a los pistoleros como almas nobles, luchadoras y sobre todo, de manos ágiles. En la pantalla, las balas de los Colt silban alrededor de las callejas e impactan en los cuerpos de sus oponentes, dejando un reguero de cadáveres que sabemos son ficticios.

Pero el antiguo Oeste americano tuvo su momento cruel, también en la realidad. Una época en la que la vida era sesgada sin miramientos y con nombres que brillaban en la Crónica Negra de su Historia con luz propia.

Rápido con su revolver, temido por su mirada de hielo, perseguido por el asesinato de varias decenas de personas, John Wesley Harding fue el prototipo del pistolero que vimos en el cine, y que nunca debió de existir.

Nacido en el seno de una humilde familia en 1853, fue el segundo de los once hijos que tuvo Mary Elizabeth Dixon, esposa de un pastor metodista que recorría junto a su familia el estado de Texas ofreciendo la palabra de Dios a quien quisiera escuchar.

Al contrario de otros muchos psicópatas, de los que hemos ido leyendo su vida en esta sección, su infancia no fue particularmente terrible, aunque sí tuvo que sufrir las penalidades de pertenecer a una familia no muy adinerada y en un territorio todavía en construcción. Aún así, su carácter comenzó a forjarse de manera dura, cruel.

Era amigo de pendencias y pillerías, y en más de una ocasión su padre tuvo que ponerse estricto con él para intentar encauzar a su ya díscolo hijo. Su corta edad, sin embargo, provocó que todo se interpretara como tropelías de niño y todos esperaban que con la edad y la responsabilidad iría encauzando su vida.

Pero al contrario, John incrementó sus actividades beligerantes con la edad. En una de sus habitúales peleas, en esta ocasión por las atenciones de una jovencita, sacó un cuchillo y lo clavó en el cuerpo de su rival. Tenía catorce años.

La víctima no murió y esta circunstancia evitó que John fuera a prisión. Un grave error, ya que con la idea de la impunidad en su mente, su psicopatía fue en aumento.

Poco más de un año después de este episodio, la primera víctima mortal decoró su particular currilum. Se trataba de un esclavo liberado, de nombre Mage. El corpulento hombre había podido poner fin a sus días de penuria gracias a la finalización del conflicto que asoló EE.UU. años antes, pero John no compartía esas liberales ideas del norte, y su actitud dejaba mucho que desear.

Se encontraron en un callejón estrecho, por el cual andaba Mage y John pretendía atravesar montado en su caballo. El hombre no se apartó, ya que entre ambos había surgido una enemistad anterior, y el joven actuó sin pensarlo. Sacó su revolver del cinto y vació el cargador sobre el desprevenido viandante.

Con quince años, ya tenía una muesca en su revolver.

Huyó de la ciudad y comenzó una carrera en la que los asesinatos y las carreras se multiplicaron y con dieciseis años, dió con sus huesos en un fortín del ejército, donde fue recluído.

Allí consiguió un arma, al parecer vendida por un prisionero que la mantenía oculta y organizó un plan de fuga. Se fingió enfermo y al entrar el enfermero a la celda, a comprobar su estado de salud le descerrajó varios disparos y salió huyendo. En la persecución abatió a tres soldados que le perseguían y su leyenda comenzó a circular por el estado de Texas.

Buscó refugio en un rancho, el Chisolm, en una época donde se contabilizaron al menos siete nuevos homicidios. Juego, mujeres y su mente perturbada fueron las excusas.

Es en este episodio cuando tuvo lugar una de las mayores “hazañas” del pistolero. Durante una noche de juerga en la cantina, aparecieron cinco cuatreros mexicanos, que buscaban gresca. Todos los compañeros de John optaron por retirarse, pero él no. De manera mecánica y fría, los abatió uno a uno y después, pidió al cantinero que le sirviera la cena.

Se casó con Jean Bowen y tuvo con ella cuatro hijos, pero esto no impidió que continuará con su macabra carrera.

Sus correrías ya tenían un precio: 40,000 dólares se ofrecían por su cabeza.

El azar le llevó hasta una mítica ciudad, Abilene, donde ejercía como Sheriff una de las grandes figuras de la época: Wild Bill Hickok. Este había oído que Harding merodeaba por la zona y había extremado las precauciones.

John lo sabía y estaba tenso. En la habitación del hotel donde se escondía medraba nervioso. De repente, escuchó un terrible sonido que provenía de la habitación de al lado. Se trataba del ronquido de su vecino. Sin pensarlo, apoyó el cañón de su arma en la pared, construida de fina madera y disparó. El ronquido cesó, pero él tuvo que escapar.

Finalmente, decidió mudarse a la más tranquila Florida, y a borde de un tren con su familia, fue localizado por dos rangers de Texas, que lo detuvieron. Por fortuna para él, no existía la pena de muerte allí y fue condenado a 25 años de prisión. En ella aprendió leyes y obtuvo el título de abogado. Cuando salió, 17 años después, comenzó a trabajar en El Paso como abogado, pero como bien se dice, “quien a hierro mata...”.

Durante una partida de dados en el saloon, sonó un fuerte disparo. John Wesley Harding cayó, abatido por el arma de un antiguo sherirf John Selman.

Su vida ha sido llevada al cine, interpretada por Rock Hudson y una conocida canción de Dylan recorre su trayectoria, tan vital como nefasta.

jueves, 17 de agosto de 2017

¿Han desaparecido las Hadas?

Creo que es conveniente hacer unas pequeñas reflexiones sobre la posible existencia de estos personajes, pues de poco serviría entrar en su vida y milagros si después resulta que todo ha sido fruto de la fantasía de nuestros abuelos. ¿Han dejado alguna huella o prueba de su existencia? ¿Existen abundantes testimonios de gente seria que dice haberlas visto? ¿Hay que creer realmente en estos seres de la mitología? Realmente, es un tema que no deja indiferente a nadie. O se cree en ellos o no se cree.

El mundo de los devas, ángeles, duendes y hadas parece resurgir de nuevo; se está poniendo de moda,
y así lo ponen de manifiesto muchos indicios actuales. La gente se avergüenza cada vez menos de
reconocer que cree en estos seres e incluso que los ha visto —con los ojos del cuerpo o con los del alma—. Cada vez se escriben más artículos y libros sobre ellos, y hasta llegan a decirnos cómo invocarlos, cómo contactar con ellos y cómo descubrirlos, pero lo curioso es que este interés casi súbito por conocerlos no es nada nuevo. La historia nos demuestra que es cíclica en algunos de sus acontecimientos, y a lo largo de otras épocas el olvido por estos personajes ha sido estremecedoramente constante.

En España, al menos desde el siglo XIV, la creencia en las hadas se puso en tela de juicio, razón por
la cual para la doctrina escolástica era la mejor prueba de que éstas existían. En estas lejanas épocas, al parecer, su creencia era tal y sus prácticas estaban tan extendidas, que un cronista de la Corte de
Alfonso XI tuvo que escribir un libro didáctico contra las supersticiones relacionadas con estos seres,
denominado Tratado contra las hadas, cuyo manuscrito se conserva en la Biblioteca de El Escorial. El autor de dicho libro fue Alfonso de Valladolid (1270-1349). Eso no impidió que las hadas se siguieran manifestando masivamente, sobre todo en los siglos XVI y XVII, en los cuales, por cierto, la penetración de los elementales fue intensísima en todos los rincones de Europa, para ir progresivamente decayendo a partir del siglo XVIII.

Las hadas, a pesar de que a algunos les moleste su presencia y a pesar del tiempo transcurrido, siguen
interesando a los hombres y se sigue hablando de ellas (este libro es una clara muestra). No caen nunca en el olvido. En todo caso, es su apariencia y su actitud la que cambia respecto a nosotros. Permanecen agazapadas en la invisibilidad y en los cada vez más reducidos espacios naturales y frondosos de la naturaleza. Se transforman en animales, se metamorfosean en nubes o en vientos, se confunden deliberadamente con otras entidades. Permiten formar parte de cuentos distorsionados donde no quedan muy favorecidas, e incluso aceptan de buen grado ser las protagonistas de chistes, bromas o juegos de palabras.

Las hadas han sido vistas en contadas ocasiones porque no tienen costumbre de dejarse observar en
lugares cuyo entorno natural originario esté deteriorado. Al ser consideradas como espíritus de la
naturaleza, protectoras de las flores, de los árboles, de sus aromas y sus esencias, les duele en el alma
ver los bosques talados y calcinados indiscriminadamente, los viejos robles arrancados, las fuentes —
antaño de agua cristalina— sucias, los ríos contaminados y los peces muertos. Sufren enormemente con el deterioro progresivo de nuestra naturaleza, ya que ellas están estrechamente vinculadas a la misma; por tal razón, han ido abandonando poco a poco nuestros bosques, ríos y montes.

Las hadas no podían seguir contemplando totalmente impasibles todo lo que estamos haciendo a
nuestro planeta Tierra, porque nuestro mundo —no lo olvidemos— es el suyo también. En él viven y en él mueren. En la medida que su estado de conservación sea el adecuado, esta raza de seres sobrenaturales sobrevivirá en el tiempo y se seguirán manifestando a su modo, porque están vinculadas tan íntimamente a nuestro planeta que forman parte de su conciencia.

Es cierto que ya no se oyen sus dulces susurros entre los hayedos o junto a los arroyos. Las etéricas
hadas se han ido marchando, y las plantas marchitas o los árboles dañados ya no reciben sus protecciones y sus caricias. Las setas ya no brotan en círculo a sus pies cuando danzan, y en los montes no se siente su presencia acompañada de un suave aroma y un ligero viento.

Apenas se menciona a las xanas en Asturias, salvo por algún entrañable autor que siente y anhela su
presencia. Hace más de cien años que en Cantabria no existen testimonios de haberse visto alguna anjana.

La que vieron por última vez, según Manuel Llano, fue en un atardecer a la orilla de un río. Llevaba un vestido blanco y sobre su cabeza portaba una corona de flores. Al ser descubierta por un aldeano, éste logró retenerla, pero ella le susurró suavemente estas palabras:
Dios me jizo pa
jacer el bien
de noche y de día.
Que tengas alegría
pa toa la vida
si no jaces el mal.
Que Dios te castigue
con el tou su poder
si no me dejas volver.
El aldeano la dejó marchar y le dio algo de comida. Desde entonces ninguna anjana, en su manera
tradicional, se ha dejado ver. No obstante, para los soñadores y los poetas, las hadas siempre han estado vivas, y si, por azar, no hubieran existido nunca, ellos las hubieran creado. El poeta nicaragüense Rubén Darío lo expresó así en un pequeño poema infantil:
Las hadas
las bellas hadas,
existen, mi dulce niña.
Una leyenda sitúa su declive en el advenimiento del cristianismo. Hasta entonces, las hadas reinaban
en las Galias felices y despreocupadas, sin hacer caso de la nueva religión que empezaba a extenderse
gracias a los apóstoles. Incluso las que habitaban en Bretaña no dejaron por eso de bailar, cantar e hilar.

La consecuencia moral es que fueron castigadas y condenadas a vivir reducidas de tamaño hasta el día del juicio final. Algunas, como la reina Mab, son tan pequeñas que caben en una cáscara de nuez. En España igualmente existen varias leyendas que identifican la extinción de las lamias con la llegada del cristianismo, a las cuales tendremos ocasión de echar un vistazo cuando hablemos de ellas en su capítulo correspondiente.

Aun así, las nuevas creencias no consiguieron desplazar del todo a estas criaturas, y su rescoldo se
hace notorio a través del entramado religioso de cualquier época. Están tan extendidas por las leyendas y el folclor de todo el mundo que incluso han servido como fuente de inspiración para un género tan moderno como es la literatura de ficción científica.

De todas formas, el misterio de la desaparición de las hadas a finales del siglo XIX está aún sin
resolver. En Francia, los campesinos de Bretaña consideran que se fueron porque, según explicaron ellas mismas, se aproximaba un terrible siglo «invisible» (el siglo XX). En los pueblos cántabros y astures dicen que se marcharon porque el hombre era egoísta y cruel, y no querían ver la muerte de los bosques, retornando a sus hermosas y subterráneas moradas y a sus lechos resplandecientes de oro y cristal.

Después de mediados del siglo XIX, todos los autores de cuentos y folcloristas de prestigio de Francia e Inglaterra se mostraban de acuerdo en que esta gentecilla se hacía cada vez más tímida a medida que la civilización avanzaba.

James Barrie, el autor de Peter Pan, tiene una personal explicación, mucho más poética y posiblemente mucho más real, sobre la desaparición paulatina de estas entidades: «Cuando un niño dice que no cree en las hadas, cae muerta una de ellas, por eso van quedando tan pocas».

Historia de una hacienda embrujada