lunes, 22 de enero de 2018

Manhattan (Nueva York): El Edificio Dakota

Han pasado 35 años del asesinato de John Lennon a las puertas del edificio Dakota de Nueva York, y su aura de malditismo continúa viva. 


La llamada Junta de Libertad Condicional de Nueva York rechazaba por novena vez la petición de que Mark David Chapman pudiese abandonar la prisión de máxima seguridad del condado de Erie, en la que se encuentra desde hace casi treinta y seis años, condenado por el asesinato de John Lennon. “Sería incompatible con el bienestar de la sociedad”, señaló la Junta encargada de decidir sobre la petición.

Y, claro, al igual que sucede cada vez que surge una información de este tipo, el recuerdo del asesinato del ex miembro de The Beatles cobra forma en los medios, del mismo modo que el entorno en el que se produjo el mismo, el edificio Dakota, un auténtico icono pop de Manhattan, el edificio maldito de las estrellas.

Cuando el 8 de diciembre de 1980 Chapman disparaba en el arco de entrada del Dakota a Lennon, causándole heridas mortales, el músico llevaba ya siete años viviendo junto a su esposa en un edificio que ya antes de tal suceso conservaba una importante leyenda negra. Es más, en vida, el mismo Lennon llegó a asegurar que en el apartamento que ocupaba se le aparecía con cierta frecuencia el espectro de una mujer que lloraba con desconsuelo. ¿Sabría acaso aquel fantasma lo que iba a pasar a su talentoso compañero de piso? Pero hay más. Porque, según la mismísima Yoko Ono, Lennon se resiste a abandonar del todo una residencia de tal categoría y a la que es tan difícil poder acceder –el proceso de selección de los interesados es riguroso en extremo y han sido rechazados celebridades de la talla de Cher, Melanie Griffith o Madonna–. La artista sigue viviendo en el piso que compartió durante siete años con el músico y ha afirmado que el espectro de su marido se le ha aparecido en ocasiones en casa para tranquilizarla: “No tengas miedo, todavía estoy contigo”.

Ahora bien, a quien conozca las referencias de este edificio exclusivísimo, ubicado junto a una de las entradas de Central Park, seguro que no le extraña demasiado la aparición de estos fantasmas. Construido en 1880 por encargo de Emily Clark, el fundador de la máquina de coser Singer, con objeto de vivir él mismo en uno de sus apartamentos, su ilusión fue segada por la muerte –la suya propia– que le sobrevino antes de que se pudiese inaugurar el edificio. Una de las muchas leyendas del Dakota asegura que en el mismo apartamento donde hoy vive Yoko Ono se oculta un tesoro de miles de dólares bajo el suelo, escondido por los anteriores inquilinos. Sin embargo, nadie puede confirmar dicha leyenda, más que nada porque la estricta Junta que gobierna el edificio y que tiene que dar permiso para hacer cualquier retoque a la vivienda, se niega a que se pueda romper el piso original.

Quizá ese malditismo le venga al edificio de las sesiones de magia negra y espiritismo que los rumores aseguran que se han practicado en él. Según éstos, hasta el mismísimo Aleister Crowley practicó varios rituales de magia negra en uno de sus aposentos y Gerald Brousseau Gardner pudo iniciar la Wicca en sus apartamentos, una religión neopagana simbolizada por el pentagrama asociado a Lucifer. Hasta el mismo Frankenstein, o para ser más exactos, su más famosa encarnación en el cine, el actor Boris Karloff, convocó en el Dakota sesiones en las que invocaba a los muertos. No es de extrañar, pues, que el fantasma del intérprete también se asome de cuando en cuando entre sus exclusivas paredes.

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