domingo, 8 de noviembre de 2015

Nuestro amor

Dame el calor de tus labios una vez más
bríndame el toque sutil de tus manos mientras te deslizas junto a mí
en una danza que no terminará cuando la noche se vuelva eterna
y la mirada del firmamento sea nuestro único testigo
en el momento en que me pierda en los confines de tu amor.
Intenso es el sentimiento como la sangre que corre por nuestras venas
¿recuerdas el roce de mi piel contra la tuya,
cuando prometíamos perdurar junto al otro aún más allá de la muerte?
Es el mismo que nos ocupa en este momento en el que somos uno solo
en el que tu perfume llena todos mis sentidos.
No quiera el destino llevarme lejos de ti
puesto que no dejaría que la vida misma pusiera barreras entre ambos
te has convertido en el pilar que sostiene toda mi existencia;
palidezco pues al pensar, en la sola posibilidad
de ver como te apartas para siempre de mí.
Es la forma en la que ríes mientras te mueves como el viento
el saber que tus ojos me obsequiarán siempre ese remanso de paz
que solo puedo hallar cada vez que te diriges hacia mí,
y el atardecer despunta tornando el cielo de rojo
como cómplice secreto de nuestros encuentros.


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